Ya que el hackeo de computadoras tiene al menos tres décadas, ha habido mucho tiempo para que los gobiernos desarrollen y aprueben leyes sobre crímenes cibernéticos. Actualmente, casi todos los países desarrollados presentan leyes contra el hackeo o legislación sobre el robo o corrupción de datos que pueden ser utilizados para procesar a los cibercriminales. Siguen los intentos de hacer que estas leyes sean aún más estrictas, lo que a veces provoca las protestas de grupos que apoyan el derecho a la libertad de información.

En los últimos años, ha habido varios encarcelamientos por hackeo y accesos no autorizados a datos. Éstos son algunos de ellos:

  • La captura de Kevin Mitnick es probablemente uno de los casos más famosos. Mitnick fue arrestado por el FBI en Releigh, Carolina del Norte, el 15 de febrero de 1995, después de que Tsutomu Shimomura, el experto en computadoras, lograra seguirlo hasta su escondite. Tras ser declarado culpable de la mayoría de los cargos de los que se le acusaba, Mitnick fue sentenciado a 46 meses de prisión y 3 años de libertad condicional. Más tarde fue sentenciado a otros veintidós meses por haber infringido su libertad condicional y otros cargos. Salió de la prisión el 21 de enero del año 2000.
  • Pierre-Guy Lavoie, un hacker canadiense de 22 años, fue sentenciado a 12 meses de servicios a la comunidad y a 12 meses de libertad condicional por haber hecho uso fraudulento de las contraseñas de varias computadoras para perpetrar crímenes. Fue sentenciado bajo la ley canadiense.
  • Thomas Michael Whitehead, de 38 años, de Boca Ratón, Florida, fue la primera persona declarada culpable según el Digital Millennium Copyright Act (DMCA). Fue procesado como parte del Programa Attorney General’s Computer Hacking y del Intellectual Property y acusado de vender hardware para utilizarlo de forma ilegal para ver las emisiones por satélite de DirecTV.
  • Serge Humpich, un ingeniero de 36 años, fue sentenciado a 10 meses de prisión por el correccional Nº 13. También tuvo que pagar 12, 000 francos (1, 800€ aproximadamente) en multas y una indemnización simbólica de 1 franco al Groupement des Cartes Bancaires.
  • El 10 de octubre de 2001, Vasiliy Gorshkov, de 26 años, de Chelyabinsk, Rusia, fue declarado culpable de 20 cargos de conspiración, crímenes informáticos y fraude cometido contra Speakeasy Network de Seattle, Washington, Nara Bank de Los Angeles, California y el Central National Bank de Waco de Texas; y la compañía de pago electrónico PayPal de Palo Alto, California.
  • El 1 de julio de 2003, Oleg Zezev, alias “Alex”, un ciudadano de Kazjistán, fue sentenciado por la corte federal de Manhattan a más de 4 años (51 meses) de prisión por extorsión y cargos por el hackeo de varios ordenadores.
  • Mateias Calin, un hacker rumano, junto con cinco ciudadanos americanos, fue acusado por el Gran Jurado Federal por haber conspirado para robar más de 10 millones de dólares en equipos informáticos a la compañía Ingram Micro de Santa Ana, California, el distribuidor de tecnología más grande del mundo. Mateias y sus cómplices fueron condenados a más de 90 años de prisión.
  • El 27 de marzo de 2006, Ruth & Michael Haephrati, una pareja británica, fueron condenados a cuatro y dos años de prisión, respectivamente, en Israel por desarrollar y vender un programa troyano (y sancionados a pagar una indemnización de 2 millones de Shéquels [428, 000 dólares]). Vendieron su troyano a unos investigadores privados que lo usaron para acceder a la información de los clientes de otros competidores.
  • Un caso bien documentado es el del hacker británico Gary McKinnon, que espera la extradición a los EE.UU. por hackear 97 ordenadores militares y de la NASA de Estados Unidos en 2002. Este caso fue descrito por un fiscal de Estados Unidos como “el mayor ataque informático militar de todos los tiempos”. Su abogado ha presentado una serie de apelaciones, y todavía en marzo de 2010, se seguían impugnando los procedimientos de extradición. Si es juzgado y condenado en EE.UU., se estará enfrentando a 70 años de cárcel, aproximadamente.

La lista mencionada es un breve resumen que ilustra cómo la legislación del cibercrimen ha sido utilizada a través del mundo, en contra de los hackers o para condenar cibercriminales en general. También hay algunos casos en los que algunas personas han sido injustamente condenadas por crímenes cibernéticos. También existen numerosos casos en los que los hackers siguen estando en libertad, a pesar de conocer sus nombres e identidades. Sin embargo, el número de esos casos es reducido día con día.

El crimen cibernético llegó para quedarse. Es una realidad del siglo XXI, y la amplia disponibilidad a Internet y los sistemas inseguros que lo acompañan, los cuales han incrementado el alcance del crimen cibernético. Con una legislación suficientemente preparada y con más tratados internacionales sobre los cibercrímenes, el mundo se dirige a la dirección correcta, con la meta a largo plazo de conseguir un ciberespacio más seguro, respetando las leyes.