Los Backdoors (troyanos de puerta trasera) están diseñados para dar a los usuarios maliciosos el control de un equipo infectado. En términos de funcionalidad, las “puertas traseras” son similares a muchos sistemas de administración diseñados y distribuidos por desarrolladores de programas legítimos.

Este tipo de programas maliciosos permiten que el operador del troyano haga lo que quiera en el equipo infectado: enviar y recibir archivos, ejecutar archivos o eliminarlos, mostrar mensajes, borrar datos, reiniciar la computadora, etc.

En general, los programas de esta categoría se utilizan para agrupar un número de equipos infectados y formar una botnet o red zombi. Esto ofrece a los usuarios maliciosos el control centralizado de un ejército de equipos infectados que luego podrán ser utilizados con fines delictivos.

Existe un grupo de troyanos backdoor capaz de difundirse a través de las redes e infectar otros equipos, tal y como lo hacen los Net-Worms. La diferencia es que este tipo de programas no se propagan de forma automática (como sí lo hacen los gusanos de red), en su lugar lo hacen mediante una serie de comandos proporcionados por el usuario malicioso que los controla.